Labores basados en mano de obra

 

La mecanización de la construcción resultó necesaria al turno del siglo para reemplazar la mano de obra que se volvía más costosa y difícil de captar. Sin embargo, en muchos países del tercer mundo la mano de obra es ahora abundante y dispuesta a trabajar por sueldos trágicamente bajos. Además, los equipamientos de construcción y los insumos requeridos para su funcionamiento deben importarse, desviando el uso de divisas extranjeras escasas de propósitos más vitales. En tales circunstancias no es sorprendente que los esfuerzos empezaran hace unos veinte años para desarrollar técnicas más apropiadas en el contexto económico de los países en desarrollo.

La Organización Internacional del Trabajo y más recientemente el Banco Mundial han sido los impulsores de este proceso. La OIT ha desarrollado técnicas y procedimientos para la planificación, la gestión y la ejecución de obras públicas las cuales promocionan el uso de mano de obra no calificada utilizando herramientas manuales sencillas, sin sacrificar de manera significativa la calidad de construcción. El Banco Mundial realizó la integración de estas técnicas en un marco institucional.

Tales proyectos pueden generar alrededor de 2500 personas/día de empleo por kilómetro. Como resultante, 40% a 50% del gasto total puede ser distribuido en sueldos a diferencia del 5-10% en proyectos basados en maquinaria. Ofrecen también el único enfoque factible que brinde un mantenimiento preventivo de bajo costo en áreas rurales.

Las técnicas basadas en mano de obra no implican la eliminación completa de la maquinaria, sino su reemplazo selectivo. Ciertas tareas, por ejemplo la compactación se realiza mejor con compactoras mecánicas, mientras que el transporte sobre largas distancias se hace más fácil con tractores agrícolas con remolcas o por camiones, dependiendo de la distancia. Los dos últimos llevan la ventaja de presentar usos múltiples, una característica esencial para países del tercer mundo donde la maquinaria especializada tiende a sub-utilizarse. Para otras tareas, máquinas simples han sido desarrolladas, las cuales se pueden usar para ahorrar mano de obra en cuanto el costo o la escasez lo justifique. Estas máquinas pueden ser manufacturadas localmente o por lo menos en otro país en desarrollo.

Hasta recientemente era de aceptación general que las obras basadas en mano de obra ayudaban principalmente a asegurar un uso más racional de recursos locales, más que de abaratar costos. Sin embargo, se está comprobando que el costo real del uso de maquinaria pesada ha sido muy sub-evaluada en el pasado, fallando notablemente en tomar en consideración el bajo nivel de utilización (alrededor de 20% de lo que se observa en países desarrollados), declinando más todavía cuando se trata del mejoramiento de caminos rurales en regiones remotas. Comparaciones fueron oscurecidas también por el hecho de que muchos países han adquirido flotas grandes de equipamientos a través de préstamos, los cuales, a pesar de ser considerados como gratuitos en el corto plazo, envejecen rápidamente y deben eventualmente ser reemplazados. Mientras tanto, hacerles funcionar resulta tremendamente costoso. Además, se debe tomar en consideración la destrucción ambiental causada por la maquinaria pesada. Se está volviendo evidente que, al nivel prevalente de sueldos, los métodos basados en mano de obra son significativamente más económicos en áreas rurales.

Lamentablemente, las obras basadas en mano de obra no han tenido el éxito que se merecen. Cambiar una tecnología bien establecida requiere un enfoque de múltiples niveles además de tiempo para aprenderla. No se puede realizar a remiendos y apuradamente. Aparte de los profundos cambios en actitudes que deben ser inducidos, requieren re-capacitación extensiva de los gestores de obras públicas e ingenieros. Además, dada la tendencia hacia la integración del sector privado, se deben prever programas de asesoría a las empresas constructoras. Éstas en cambio solo pueden sobrevivir si se les puede garantizar un flujo estable de trabajo similar, el cual puede asegurarse solo con un enfoque global.

La simplicidad relativa de este enfoque permite la descentralización hacia una gestión local. Sin embargo, estamos de vuelta enfrentándonos con la necesidad de capacitar y supervisar su implementación para asegurar que el conocimiento adquirido continuará de ser utilizado después de que el proyecto se haya terminado.

En conclusión, las labores basadas en mano de obra deben introducirse adentro de un nivel más alto de compromiso, para asegurar los cambios necesarios al nivel de políticas. Demasiado frecuentemente, las obras se realizaron sin capacitación ni supervisión adecuada, y resultaron de baja calidad. En otros casos, los gestores y las empresas fueron capacitados y equipados pero no demostraron capacidad de aplicar posteriormente sus conocimientos y se encontraron luego desempleados o en bancarrota. Las labores basadas en mano de obra pueden ser instrumentos potentes para políticas de promoción de la implicación del sector privado y de descentralización de responsabilidades al nivel local. Sin embargo, si no existe un compromiso real más allá de la retórica de parte de los gobiernos y de los donantes, el método no alcanzará su pleno potencial.

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