Los caminos y el medio ambiente

 

Los caminos interactúan intensamente con el medio ambiente, al momento de la construcción así como después. Si este hecho no se anticipa en la planificación, el camino así como el medio ambiente pueden terminar perjudicados: la durabilidad del camino se reducirá y el medio ambiente resultará dañado. En breve, un camino modifica el equilibrio natural. La tarea del planificador es de asegurarse que ambos sufren lo menos posible

El agua, que cae, fluye o se estanca, es el peor enemigo del camino. Puede rápidamente excavar surcos profundos a lo largo y ancho de la superficie, barrer con la capa protectora de grava, y si se deja estancada, transformar el camino en un pantano intransitable. Por esta razón es necesario evitar que el agua alcance el camino, y si lo logra, se debe evacuar lo más rápidamente posible. Sin embargo, las medidas que se toman para prevenir la presencia de agua o evacuarla presentan inconvenientes a otro nivel. Medidas preventivas implementadas aguas arriba pueden interferir con flujos naturales. Drenajes para la evacuación concentran y aceleran el flujo, causando inundaciones y erosión de suelos aguas abajo. En muchos casos las medidas tomadas para proteger el camino no solo perjudicarán al medio ambiente sino también interferirán con padrones de uso del agua.

La construcción de caminos sabe también ser destructiva, particularmente cuando está involucrada maquinaria pesada. Su despliegue requiere mucho más espacio de lo que se necesita para el camino y su paso. Como resultado un área extensa queda despojada de toda cobertura vegetal. Además, a proximidad del camino, se debe quitar la capa superficial del suelo con el fin de procurar grava, dejando áreas expuestas los cuales resultan no solo imposibles de cultivar sino que puedan conformar focos de erosión u hoyos donde el agua se estancará. El desagüe lleno de sedimentos originando de estas áreas deforestadas atorarán rápidamente las alcantarillas y drenes, y acelerará la destrucción del camino.

Los caminos pueden también ser los agentes de destrucción ambiental, no solamente por causa del tráfico intensificado, sino también porque abren áreas hasta ahora inaccesibles. Este hecho, por supuesto, no es necesariamente negativo. Sin embargo, la disponibilidad de transporte puede alentar actividades comerciales, altamente provechosas a corto plazo, pero dañinos para el medio ambiente, y en el largo plazo para los habitantes mismos. Por ejemplo, la destrucción al por mayor de árboles para hacer carbón a menudo sigue la mejora de caminos.

Medidas mitigadoras deben de ser incorporados al momento del diseño, en la medida que resultaría mucho más caro implementarlas retroactivamente. Impactos negativos al momento de construir pueden minimizarse utilizando métodos basados en mano de obra y asegurándose que los hoyos para extraer grava, una vez explotados, estén restaurados y replantados. Va sin decir que al momento de establecer costos comparativos se deben tomar en consideración los costos de mitigación de los efectos adversos causados por el uso de equipamiento pesado. Los efectos negativos del camino mismo se enfrentan mejor haciendo una análisis cuidadosa del ambiente natural y humano, formulando conjuntamente medidas mitigadoras con los residentes, y asegurándose que el trabajo adicional está incluido en el contrato de trabajo.

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